Entre otras -que la imaginación y los medios nos permitan-, las siguientes:
Estudios sobre el patrimonio material e inmaterial.
Ciclos de conferencias.
Actividades formativas.
Desarrollo de materiales didácticos.
Creación de archivos digitales accesible para conservar documentos, testimonios y recursos históricos.
Organización de actividades educativas y culturales (charlas, talleres, exposiciones, rutas históricas, publicaciones, documentales, teatro comunitario,…).
Intervenciones urbanas de memoria (señalética conmemorativa, placas, murales, instalaciones temporales).
Creación de plataformas digitales de memoria con acceso a archivos, testimonios orales, mapas de lugares de memoria, etc.
Desarrollo de aplicaciones móviles o proyectos de realidad aumentada que conecten el espacio urbano con la historia silenciada.
Talleres de memoria oral: Espacios donde vecinos mayores comparten historias, experiencias y tradiciones.
Entrevistas y grabaciones a testigos del pasado.
Jornadas de recuperación histórica local.
Reuniones para compartir fotografías, documentos o relatos familiares.
Rutas de memoria: Recorridos por lugares históricos con explicaciones sobre su pasado.
Encuentros intergeneracionales: Actividades que conectan a jóvenes con personas mayores para transmitir saberes y vivencias.
Becas y actividades de apoyo a la investigación por parte de estudiantes.
Señalización de caminos, sendas y elementos del paisaje.
Cualquier otro tipo de actividad, de carácter lícito, para avanzar en los objetivos y fines propuestos.
Todas ellas:
Se deben entender como orientativas y no excluyentes.
Trabajaremos para que se desarrollen en entornos de accesibilidad universal para asegurar que todas las personas las puedan usar y entender de la forma más segura, cómoda y autónoma posible.